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II
Bordearé las llamas sileciosas
El resto de la tarde
Es olvido
Ser
En el ocaso
Mundo partido
Bordearé el río extraño de nubes y panteras
Atravesaré el silencio
Muda como una roca
Ya
Calla la voz ensangrentada
Y el cerebro
De una máscara
Que dice siempre:
Estaré contigo
No se apagarán las campanadas dolorosas de la tarde
Crepúsculo de ojos negros
No se apagará el sueño
Se harán rogar las palomas
Para que quede solo y rojo el ocaso perdido
Detrás del silencio
Hay rotas
Ruedas
Que cruzan los abismos de la locura
Entonces se apagan
Aunque no sea válido el olvido
Las palabras
Llenas de mágica y tibia luz azul pez
¿Tengo acaso rota la memoria?
Los miserables pecados esconden miserables rostros
Los siemprevivos silencios tiemblan fugaces trémulos
Como la libra de margaritas
que arrancadas del jardín
fenecen como viejas tortugas
Pero una vez hallé las palabras
Debajo de las cobijas
De un sillón antiguo
Y un cuadro desdibujado
Caras familiares semejan cielo y generaciones de hojas que se suceden en
El tiempo
Tiempo
Tiempo
Has de temblar en el reloj de arena como granos amarillos llenos de sed
Has de huir trenzando las discordias del silencio
Lleno de penumbras
Y péndulos enloquecidos
Ya no más la premura del tiempo y el prodigio de las palabras suspicaces y evasivas
Ya no más la lámpara de Aladino vestida de polvo y suciedad
Yo quiero que el genio toque el arpa de los cielos sin ángeles oscuros
Yo deseo que los dioses renazcan los dientes del maíz mas no la mazorca
Yo anhelo que el tiempo se escuche en el rápido andar de las notas
Palabra y músicas sucesivas sucesoras de estaño y platas
Y
O
Perdida en la pesadumbre de la soledad
Maniato el tiempo
Lo esposo a la música
Pero libero la arena de su frasco de azúcar donde ronda el silencio
Perdida en nochelumbre
Del
Camino solariego y solitario de ayeres
Trémula como manos atadas a la espalda
Inconsciente como una sonámbula parladora de sueños y significados
Tiempo al tiempo
Dice el viejo agostado en un banco solitario
El anciano da las espaldas
A mis ojos
Los cabellos blancos
Opacos
Cielo ceniza
Así me veré dentro de cien años como una Baba Yaga fugitiva
Evitando que vean
La vara con que medimos el silencio y el humilde tremolar de violines
Agua sobre una pata de gallo una casa sobre las aguas del río
Un gallo sobre la casa un molino de viento sobre el gallo
Y así hasta el infinito
Como los árboles echan raíces en el río metálico de las estrellas
En líquido metal oro
En platino y esmeraldas
Donde se fraguan lunas con quimeras
Y silencio más silencio escondido en el vientre del sueño
Ya callan las nubes y el tiempo vuelve a temblar
Un joven músculo se tensa en el rostro del alma
No es una sonrisa
Es una iguana callejera que se pone a temblar en los pantanos
Es un silencio
Que se agosta en la nube de los cielos y en los pétalos de una
Orquídea negra
Ya no basta mirar
Ya no basta llorar
Ya no basta el silencio
¿Por qué no mirar el tiempo y los granos de oro en el campo?
¿Por qué hablar cuando se callan las espigas?
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